Aptitudes y conocimientos en LinkedIn: valida, valida que algo queda…

Aptitudes y conocimientos en LinkedIn: valida, valida que algo queda…

“Soy bueno como gestor de proyectos. No porque lo diga yo, miren las validaciones que tengo en mi perfil de LinkedIn como gestor de proyectos.” ¿Valdría como carta de presentación? ¿Realmente pensáis que se podría tomar ese dato como medidor de una aptitud? ¿Cómo trabajar las aptitudes y conocimientos? ¿A quién y qué validar?

Desde hace unos meses LinkedIn nos ofrece una nueva forma de generar interacciones con nuestros contactos: validar sus aptitudes y conocimientos. Lo que inicialmente partió como una idea para ver o recordar a gente que tenemos de contactos (y que puede ser que ya nos hubiéramos olvidado), se está convirtiendo en un “juego de cromos” en el que es discutible su parecido con la realidad.

Si queremos que se asemeje a lo que realmente es cada uno en su perfil, tenemos que tener en cuenta lo siguiente:

Personalizar las aptitudes y conocimientos: de nosotros depende que la gente nos valide Autocad, español, inglés a la ligera. Podemos, y creo que debemos tener en nuestro perfil las aptitudes en las que realmente somos buenos. Y es que las podemos personalizar a nuestro criterio o no aceptar validaciones de aptitudes que simplemente no poseemos. ¡¡Me niego a aceptar una validación de AUTOCAD en mi perfil!! (léete mi perfil y entenderás porqué)

– Valida a quien te valide: no es que sea un mandamiento, pero sí sirve para no validar a discreción. A mí me sucede que un contacto me valida una aptitud que efectivamente aparece en mi perfil, ¿porqué no devolverle el favor?

Valida a quién conozcas: es verdad que muchos contactos no los conocerás más que virtualmente, pero con otros muchos igual has trabajado, coincidido en un curso, evento, etc… Esfuérzate un poco, haz memoria, y seguro que sacas alguna aptitud o conocimiento interesante para validarles.

Qué validar de un contacto: si tienes que validar a un contacto que sólo conozcas virtualmente,porqué no lees un poco su perfil para ver qué aptitud puede ser interesante validar. ¿No crees que tal vez sea un poco superfluo validarle español, por ejemplo?

Lo que hay que tratar es de usar más correctamente estas validaciones y no ejecutarlas de forma discrecional. Ahora bien, con todo lo que una serie de validaciones de nuestras aptitudes y conocimientos pueden aportar a nuestro perfil, no serán ni la décima parte de valor añadido que lo que nos aportará una recomendación de un antiguo puesto.  Pero eso es harina de otro costal, o mejor dicho, carne de otro post. ¿Me validáis este?

Estar en Linkedin: para quién y por qué

Estar en Linkedin: para quién y por qué

Podemos empezar a hablar de prácticas correctas, acciones más habituales en LinkedIn, cómo mejorar nuestra marca personal, etc… Pero tal vez para empezar a comentar en este blog, sea necesario establecer una pequeña disertación sobre lo que significa LinkedIn, a quién va dirigido, por qué merece la pena estar presente, etc…

¿A quién va dirigido LinkedIn? Desde mi punto de vista, a cualquier profesional de casi cualquier sector. La palabra profesional que rara vez nos vemos empleándola para definirnos, nos resulta bastante agradable cuando nos definen con expresiones cómo: “Ha hecho un trabajo muy profesional”

Y es que si nos consideramos profesionales, debemos estar presentes en la mayor red social de profesionales. Veamos los principales motivos por los que es necesario estar en LinkedIn.

El carácter profesional:

Y es que para los menos asiduos en redes sociales, tal vez LinkedIn pueda verse como una red social más, otro Facebook, Twitter. Este es el primer error de apreciación ya que la principal diferencia entre LinkedIn y el resto de redes sociales es su carácter PROFESIONAL, frente al resto de comunidades.

Y es que es muy recomendable tener perfiles en las distintas redes sociales pero lo que hay que cambiar es el uso que hacemos en cada una de ellas. La razón es que en LinkedIn proceden cuestiones profesionales, de relaciones laborales, etc…. Dejemos para otras redes sociales temas, digamos más “frívolos” sobre cuestiones más informales del resto de nuestra vida aparte de la faceta profesional.

La repercusión:

Estamos hablando de una red social que apareció en 2003 y a día de hoy ya somos más de 300 millones de usuarios en la misma. No estamos hablando de un coto privado, de un club selecto o similar, es el lugar donde los profesionales debemos estar visibles.

Nuestro CV público:

Al crear nuestro perfil en LinkedIn estamos indicando muchísima más información que en otras redes sociales como Facebook, Twitter, etc… Y es que creamos nuestro perfil PROFESIONAL haciendo referencia a nuestra trayectoria y experiencia, nuestros estudios, formación e inquietudes laborales. Debemos ser claros y no mentir, y porque no decirlo, vendernos bien. O acaso, ¿no es un CV virtual?

Excusa para desvirtualizar contactos:

A medida que crecemos en experiencia en LinkedIn, crecemos en número de contactos. ¿Y si usamos lo que hemos conseguido a través de LinkedIn para intentar desvirtualizar a esos contactos? Imaginad que en un evento coincidimos con alguno de nuestros contactos. Seguro que va a ser mucho más sencillo dirigirse a esa persona indicando: “¿Qué tal? nos conocemos a través de LinkedIn…me gustaría comentar contigo…”

Teniendo estos parámetros claros, ¿a qué esperamos para ir creando nuestro perfil en LinkedIn?